ORIENTADOS

Los ángeles de oriente llegan en barcos preñados de especias

Orientados, ¿por qué orientados? Los mercaderes observan en las orillas esos barcos mágicos llegados del Levante. Son naves preñadas de especias, sedas, marfiles, aceites y cueros. Estos bienes son los soportes de las potencias espirituales que los acompañan. Porque llevan parte del alma de sus artesanos, hacedores de las mercancias conforme a su habilidad. Estos entes son atributos de la divinidad análogos en el Mediterráneo, reconocibles porque representan significados semejantes.

Dicen los sabios que los ángeles descienden con el lucero del alba y hay quiénes los identifican y hasta les ponen nombre. Tras las revelaciones del Dios estrictimante único la manifestación gira a través de sus santos y Profetas como una vía láctea rodeada de estrellas enturbiadas por un siroco secularizante que ciega la visión interna.

El eje del mundo es como la ruta de la seda. Surge en China y alcanza las costas del Mediterráneo ¿Se imaginan un corredor semejante sin la interferencia de los ídolos Tagût glocales?

Esos mares y tierras transfronterizas no necesitan de pasaportes que manifiesten una sociedad de clases prestigiosas, aunque en ocasiones, sus urbes son saqueadas por los amigos y traidores incluso cuando el Athan (llamada a la oración) anima los mercados, donde se produce el ritual de la compra venta. Esa religión surgida en un medio hosco y hostil, en los márgenes de los centros de poder, rompe como un gran ariete las puertas de ciudades imperiales para mezclar la lujuría con la castidad, los abusos con la arbitrariedad, y la inmoralidad con la justicia.

La cuerda, sus nudos, son los de Alejandro y Persia, y están donde los templos cristianos e islámicos se orientan: Al sharq, شرق, el lugar donde los mitos alumbran un Mediterráneo oriental asiático de estepas formidables. Entonces, los europeos, como los novo púnicos, alcanzan una ribera imposible, una alucinación de tribus e imperios que, de una manera u otra, reconocen esos ángeles verpestinos que giran en torno a un único Dios.

¿Cómo se produjo este fenómeno de transferencia? ¿Cómo este proceso de recepción? Se podan los árboles de la multiplicidad, se intenta domeñar el culto a la naturaleza, el bosque y las selvas, porque su Dios se muestra con infinitos rostros y es preciso poner orden y trazar una vertical trascendente.

Luego, esos mitos están dirigidos a las Américas, un contenedor de misterios y mitos que llaman medievales (es preciso nombrar a la historia por sus nombres politizados: edad media) en un primer estadio, unas américas devoradas por un monstruo norteño y disolvente de la Tradición.   

Por lo tanto, alrededor de ese eje rector (las creencias en un solo Dios) se expresa la imaginación en verdaderas autopistas marítimas.

Eso que llaman Occidente (una mezcla de soberbia, consumo, prodigio técnico y onanismo) auto proclamado como el centro del mundo, aun considera el mito oriental con desprecio, odio u admiración, pero no con indiferencia.

La rampa asiática impulsa a los europeos hacia América, y esto se debe a los vientos del Este. ¿Cómo es posible considerar una oposición Europa-Asia como dos antagónicos?

¿Quiénes y por qué han inventado el relato de una Edad Oscura europea u otra luminosa oriental y viceversa, como si los tiempos históricos se construyeran por oposición Oriente-Occidente?; ¿A qué se debe la creación de esta mentira sino es por la ignorancia que desde Europa se ha manifestado hacia los musulmanes?

De hecho, en la península ibérica, ese contraste se ve con claridad en las fronteras entre los reinos cristianos y Al Andalus o sus taifas, con sus diferentes entidades asociadas a lo largo del tiempo, sus cambios de chaqueta de caudillos y aventureros sin ley salvo la del metal y el dinero. Durante demasiado tiempo se ha considerado que el islam en la península iluminó a Europa, mientras que los reinos cristianos eran tan bárbaros como rurales, lo que es también una falsedad.

Además, la genética desmonta ese discurso; realmente los andalusíes eran en su mayoría hispani, se mezclaron poco, y algo muy importante, las comunidades cristianas eran numerosisimas, solo que andalusíes, lo que poco más tarde resultó difícil de asumir para los estados confesionales cristianos europeos.

No existe Oriente salvo en los ojos de quiénes lo miran: ya no cabe mirar a  Asia como ese lugar mítico y bárbaro. Es preciso ver cuáles son las raíces que alimentan este árbol; es absurdo observar el cielo si se desprecian los fundamentos. 

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